Valentina Petrova
El asco me inundó apenas me di cuenta que lo que había en ese termo no era jugo sino sangre.
El olor a hierro llegó rápidamente a mi olfato.
¿Cómo era que no me había dado cuenta mientras me lo tomaba?
¿Por qué me habían dado sangre?
Solté aquel termo como si este quemara mis manos.
— ¿Por qué?!— grité horrorizada— Por qué me da sangre?!— comencé a sentir un nudo en la garganta queriendo llorar una vez más
— porque lo necesitas Valentina de ahora en adelante lo vas a nec