446. EL SONIDO MÁS HERMOSO DEL UNIVERSO
SIGRID
La magia de esa hechicera se entrelazó con la mía propia.
Miraba sus ojos por completo en blanco, estaba en trance, temblaba y balbuceaba hechizos sin coherencias.
No me asusté, más bien sentí curiosidad. Estaba profetizando algo, lo podía sentir.
¿Qué era? ¿Sobre mí, sobre nosotros?
Nuestras manos se apretaron y cerré mis ojos para invocar su ilusión en mi mente.
Sentía el vibrar de nuestros poderes unidos. Entonces lo contemplé.
Estaba en un sitio que invocaba recuerdos intensos en mi