409. REGRESANDO A CASA
BRENDA
Agazapada, fui moviéndome a rastras hacia atrás, sobre las frías baldosas, para evitar ser descubierta.
Entré por las puertas dejadas medio abiertas y corrí entonces hacia el espejo, examinándome, no fuese que tuviera hojas del bosque o algo que me delatara.
Con el corazón desbocado, me lancé prácticamente a la cama, escuchando las botas por el pasillo.
La puerta se abrió y el Duque Thesio entró a la habitación.
Sus pasos enseguida se dirigieron hacia mí.
Regulé mi respiración, él se det