410. MI LOBO POSESIVO
KATHERINE
Cualquiera que fuera el misterio que guardaba ese mini cofre, lo tendría que averiguar luego.
Primero, porque nos teníamos que regresar a casa.
Y segundo, tampoco se pudo abrir tan sencillo, como era lógico.
—Mamá, ¿es seguro salir? La… la Sra. Prescott, ¿no estará en el bosque con su hijo malo? —Lavinia se agarraba de mi falda con nerviosismo, mirando al jardín en ruinas y más allá del cercado.
—Tranquila, hija, yo estoy aquí para protegerlas, nadie les hará daño jamás —Elliot fu