403. ¿QUÉ SUCEDERÁ?
KATHERINE
«Su boca sonreía, pero yo tenía miedo, era como una réplica de mí misma, di un paso atrás con temor.
Su mirada de repente se tornó en tristeza, abrió los labios, me hablaba, pero no pude escuchar nada.
El tiempo se acababa, lo sabía.
En un pestañeo la vi saltar por la ventana de vidrio del segundo piso, estiré la mano en pánico, fragmentos de brillos como miles de mariposas volando nublaron mis iris.
¡Va a morir si se arroja desde aquí!»
—¡No! —me desperté de golpe, mi mano estirada c