404. SECRETOS ESCONDIDOS
KATHERINE
Entonces lo hice, tomando una fuerte inspiración, agarré la borla en mi mano y halé la cuerda hacia abajo.
¡Track track track!
—¡Ay! —Di un grito y un salto hacia atrás asustada, cuando cayó del techo una escalera de mano antigua, con un traqueteo aparatoso.
La nube de polvo enseguida inundó el pasillo y comencé a toser casi al punto del ahogo, abanicando con mi mano para despejar un poco el ambiente.
Al fin pude enfocarme en las alturas donde un oscuro agujero se había creado.
Daba