373. YO SOY EL DUQUE
NARRADORA
Su pierna se fracturó de una vez, haciéndose astillas los huesos, cuando un poderoso tronco le cortó el paso.
Apareció como de la nada, esgrimido por las rudas manos de un hombre apostado detrás de un árbol.
Nicolais cayó estrepitosamente rodando por el suelo, enseguida girándose para enfrentarlos.
—¡Por favor! —sollozó, arrastrándose sobre la tierra húmeda, el dolor vibrando en cada palabra—. ¡No diré nada, déjenme ir! ¡Tengo familia, tengo hijos y esposa!
Vio aparecer en su visión a