364. ALGO HA SUCEDIDO
ELLIOT
—¿Nena? —me incliné un poco al escuchar el suave ronquido.
Observé su rostro de lado sobre el colchón, estaba resoplando con suavidad, con esos deliciosos labios entreabiertos.
No pude evitar sonreír como un tonto, sentía tantas cosas profundas en mi pecho.
Le había confesado a propósito que sabía de su identidad.
Teníamos pendiente una conversación sincera, de verdad esperaba ganarme a mi mejor aliada, una alianza de por vida.
—Así que tengo que aguantar tranquilito cuando me asaltas, pe