356. DANDO PRUEBAS DE FIDELIDAD
KATHERINE
Sus jadeos y gruñidos contra mi cuello, nuestros cabellos mojados pegados a la piel.
Quiero enojarme. Recuerda lo malo Katherine. Recuerda.
—Mmmm —gemí cuando me chupó con lascivia el cuello, sus caninos demasiado afilados me raspaban deliciosamente cerca de mi pulso frenético.
Su otra mano subió a apretarme y manosearme un seno, intentando meterse dentro de mi escote.
La otra bajó a levantarme las capas del vestido.
No pude aguantar más.
Por voluntad propia comencé a masturbarle la