351. ESPOSA A LA FUGA
NARRADORA
La chica le había colocado sutilmente esta esfera en la mano, no la que había tocado realmente.
¿A qué estaba jugando exactamente Elliot? Si es que esto era obra suya.
Los ojos de Kath captaron el momento en que Brenda entró al salón. Iba con otra ropa.
La Duquesa no quería ni imaginar por qué se cambió.
Para qué negarlo, se ahogaba en los inútiles y amargos celos.
Entre risas y bromas, Brenda fue llamada a escoger en el sorteo.
Una idea bastante derrotista se armaba en la mente de Kat