331. DE REGRESO A CASA
NARRADORA
Elliot no entendía lo que significaba. Sin embargo, lo imitó.
—Lo juro por mi vida, moriré cruelmente si incumplo mi promesa —aseguró, palmeando con su puño el corazón.
Elliot sabía que este hombre era un ser sobrenatural, se lo había insinuado de tantas maneras.
Entendía que Aldo sospechaba también de él, al parecer mostró algo cuando lo rescató en el río, pero no se atrevía a preguntarle, a abrirse, porque él no era cualquier persona.
Él era el Duque y tenía demasiado que perder. N