330. ESPIANDO AL ENEMIGO
NARRADORA
—No soy ningún espía. Puedo ir y ser de ayuda —Elliot enseguida se interesó.
Necesitaba saber exactamente qué pasaba aquí.
A pesar de las protestas del tal Tomas, terminó siguiéndolos por el bosque.
Avanzaban rápido, corriendo ágilmente.
Elliot nunca se quedó atrás. Esta velocidad y resistencia no podían ser mantenidas por un elemental normal.
Ninguno de ellos era normal.
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Se escondieron en cuclillas detrás de grandes rocas, en las alturas de un risco.
Abajo, quedaba un profun