329. ENCUENTRO EN EL BOSQUE
NARRADORA
Elliot corrió como un demente, sin rumbo, descalzo.
No sentía las duras piedras ni los arañazos en el torso desnudo provocados por las afiladas ramas a su paso.
Sudaba profusamente, su respiración era irregular.
Cayó de golpe sobre la tierna hierba en medio del intricado bosque.
Sentía toda su piel arder, como si la temperatura aumentara sin cesar.
Sus huesos crujían de manera extraña.
Arqueó su espalda en posición fetal, aguantando las sacudidas dolorosas de sus músculos.
Con l