329. CADA SEGUNDO DE MI VIDA...
NARRADORA
No podía más y, cuando el dedo de Aidan fue a toquetear su clítoris sin compasión, las estrellas danzaron frente a sus ojos.
Creyó que colapsaría de puro gozo.
—Mmmnn… ¿Quién diría que la joya inocente del reinado Selenia tuviera un fetiche tan oscuro y lascivo? —la voz de Aidan volvió a gruñir en su oído.
—Sshhh… nena, admite que te encanta que te folle este delicioso agujero apretado que tienes…
La estrechez de su hembra lo tenía de nuevo con la manguera lista para disparar.
—¡Aidan