328. MORIR DE LUJURIA
NARRADORA
Nyx se aferró a las sábanas, mientras su cuerpo se sacudía con las embestidas apasionadas.
El pecho robusto se pegó posesivo a su espalda.
—Nyx… te amo, pequeña… ahhh… me encanta mi hembra… Mmmn
Theo era la pasión cariñosa, Aidan la perversión con amor y Vlad el salvajismo con ternura esponjosa.
Todos la enloquecían de una manera que tocaban cada una de sus cuerdas.
Pero en esta ocasión, solo faltaba tocar una.
La verga de Aidan volvió a bombear sangre y a pararse bien dura.
Cómo no h