317. COMO LA BURRA AL TRIGO
KATHERINE
— Solo estoy dando una vuelta para ver las instalaciones, lo puede hacer sola, se puede retirar —le respondí con firmeza, aunque por dentro mi el corazón me palpitaba acelerado.
—Insisto, no debería…
—¿Quién eres tú para decirle a la Duquesa dónde o no debe estar dentro de sus propias tierras? —la voz autoritaria del Duque me hizo dar un suspiro de alivio.
Ya me estaba preparando para gritarle a todo pulmón.
—Duque… señoría, yo no, solo la intentaba ayudar… —el hombre se giró, bajando