308. LOCA GRADUADA DE UN MANICOMIO
KATHERINE
Miré con incredulidad a esa mujer que había echado la noche anterior y que, sorprendentemente, estaba de vuelta saliendo del cuarto interior.
—Te di una orden muy clara ayer. ¿Qué haces aquí? —le pregunté en voz baja, evitando hacer una escena delante de la niña.
—El Duque fue quien me contrató, y hasta que él no me eche, no me voy a ninguna parte —me respondió con todo el descaro del mundo.
La niña comenzó a decirme que dejara de acosar a su nana, que ella era buena, que me fuera de