307. CERDO VS DUQUE
KATHERINE
—¡Auch! —me agarré la nariz al borde de las lágrimas de dolor y levanté la mirada para ver “la pared” con la que me había tropezado.
Un hombre de más de 1.80, con músculos poderosos bajo la camisa blanca que llevaba algunos botones abiertos, dejando entrever unos sexis pectorales.
La túnica negra con brocados plateados por encima lo hacía lucir imponente.
Yo parecía una cosita con mis escasos 1.60, parada delante de él.
Sus ojos azules me miraron fijamente, tan intensos que comencé a