306. CENA CON EL DUQUE
KATHERINE
Ya era de noche. Estaba empapada de agua, sucia del polvo del camino y en extremo cansada, más mental que físicamente.
Entré a una pequeña sala, con un juego de muebles suntuoso y una mesa para el servicio del té.
La decoración era exquisita: cuadros y cortinas pesadas, muebles decorados de madera dura, incluso el techo estaba finamente trabajado.
Todo muy hermoso, pero había detalles que se podían apreciar si mirabas bien: las telarañas medio ocultas en las esquinas, el polvo mal sac