302. SOLO TÚ PUEDES CURARME
HANNAH
Tragué en seco sin atreverme a preguntarle qué otra parte del cuerpo le dolía.
Este lycan tan serio, estaba resultando ser más descarado de lo que aparentaba.
— No… no soy curandera, solo puedo aliviarte del veneno… — intenté sonar segura, pero mi voz traicionera salió como un jadeo.
— Estoy seguro de que puedes aliviarme de muchas cosas…
“¡Oohh para el carro principito!”
Subió la mirada y me perdí en ese azul eléctrico, como si una tormenta se moviera en su interior.
No era idiota, tení