303. ME FASCINA HANNAH
HANNAH
Su mano se cerró con dominación en mi nuca y la otra subía por mi muslo, pasando las garras por encima de la tela del pantalón.
—Creo que ambos sabemos que, si meto un dedo dentro de tu braga, vas a estar empapada bebé… puedo escuchar los sonidos pervertidos y mojados de tu coño desde aquí…
—Mmn —un gemido traicionero escapó de mis labios al sentir su lengua lamer mi clavícula lentamente, saboreando mi sudor, empujándome con su enorme cuerpo hacia el suelo.
Mis dedos se hundían en su cab