30. NECESITO QUE ME ALIMENTES
LYRA
Los cuatro hombres habían traído las piezas de uno de esos bichos depredadores.
Las patas se veían robustas, la cabeza enorme con una alta cresta y llena de dientes peligrosos.
—¿Cómo lo hiciste? —el Alfa de la otra manada mandó a buscar el resto de la carne y le preguntó a Drakkar con mucho más respeto que antes.
—Solo tuve suerte —fue la respuesta tibia de mi hombre, que volvió a fijar su atención en la mujer estupefacta sentada frente a la fogata.
—¿Me das la ropa para mi hembra o no?
—