272. ERES EL REGALO MÁS PERFECTO
ROUSSE
Siento que toda la injusticia de mi vida se ha borrado con el regalo de la hermosa hembra retorciéndose sobre mi cuerpo.
No puedo dejar de acariciarla, mi boca devora sus suaves labios, bebiendo de sus gemidos entrecortados.
Siento el calor de su vulva abierta masajeando mi polla con los movimientos inexpertos de sus caderas cabalgando sobre mí.
Mis manos rudas toquetean y amasan sus nalgas tensas, la muevo para que se frote más de prisa, con un ritmo que nos tiene bien calientes.
Adoro