262. EL ORIGEN DEL MAL
NARRADORA
—¿Este es el pueblo de elementales donde naciste? —Sigrid se agarraba el sombrero de paja de ala ancha para que no fuese volado por el viento.
Habían salido después del almuerzo con Silas a recoger hierba fresca para los conejos.
Sus pasos los llevaron al borde de una colina hermosa llena de margaritas, abajo se veían las casitas de madera y piedra.
Se escuchaba el rodar de las carretas, el cacareo de las gallinas y las risas de los niños jugando en el campo.
—Sí, está igual a