263. LOS MILAGROS EXISTEN
NARRADORA
Silas se quedó rígido, en realidad no le gustaba mucho el contacto físico a menos que fuese Sigrid, pero aguantó estoicamente y no fue grosero.
A pesar de los momentos incómodos, esa tarde Silas recuperó un pedacito de su familia, aunque en su interior, su única familia era la mujer a su lado.
Todo el amor en su corazón, para lo demás, se había marchitado.
Aprovechando un segundo que se quedó a solas, mientras su tía arrastraba a Sigrid a la cocina para que la ayudase con la merien