258. TU RISA ME FASCINA
SIGRID
Su boca deliciosa me da besitos sensuales, complacidos, en esta habitación bañada por el cálido sol que se cuela por las rendijas de las ventanas de madera.
No he tenido tiempo de examinar nada, no con este despertar tan apasionado, como quisiera despertarme todos los días de mi vida.
—Silas —susurro contra sus labios, su pene va perdiendo dureza, pero aún lo mantiene penetrándome, sacándome suspiros.
El olor a sexo salvaje, flota en el aire.
Miro de repente a su cuello, ahora que pasé l