220. JUGANDO CON LA BESTIA
SIGRID
" Mmm, sí, sí, justo así… mmm, Silas, más rápido, más… "
¡BAM!
El ruido sordo de una puerta abriéndose de golpe me hizo quedarme más congelada que los hielos dentro de la tina.
Me giré conmocionada para descubrir que había sido pillada totalmente.
¡Diosa bendita, si estaba incluso gimiendo su nombre mientras imaginaba que eran sus dedos los que me tocaban!
—Mi señora, le traje el hielo que solicitó —entró y cerró la puerta, actuando como si no hubiese visto nada.
—Bien —fu