216. FANTASMAS DEL PASADO
DRACOMIR
Los caninos se le alargaban puntiagudos, haciendo esos siseos para atraer a sus presas.
Sus pupilas, tan rojas como la sangre.
Una vampira en todo su esplendor.
Intenté empujar esas sensaciones estúpidas y concentrarme en este momento tan excitante y único.
Pronto llegó mi recompensa.
Mmmnnn… maldita sea que apretada… Sshhh…
Mis pensamientos, llenos de lujuria y algo más, se mezclaron con una sensación que era puro pecado.
Al fin me había empujado la verga dentro de ese agujerito calie