199. SOLO FINGIMOS
SIGRID
El filo de sus enormes anillos cortando la carne de las mejillas, dejando rayas sanguinolentas, el hombre luchaba por obedecerla.
—Así está mejor, como recompensa, es hora de marcarte de alguna manera para que todos sepan que me perteneces — le habló y di un paso adelante, tragando el nudo en mi garganta.
Apreté los dientes sintiendo el entumecimiento de los músculos faciales.
La ira recorriendo mis venas cuando la vi bajar la boquilla y pegarla en la parte inferior del cuerpo del hombre