196. SUBASTA CLANDESTINA
SIGRID
Llegué a la ciudad de Valles, en realidad no sabía muy bien ni en qué parte del reino me encontraba.
En tanto tiempo, las cosas habían cambiado demasiado y apenas me guiaba por las memorias de Electra.
—¿Dónde queda la casa de subastas? —pregunté a los guardias de la entrada a la ciudad y me dieron instrucciones.
Adentrándome en las calles, sorteando algunos carruajes y el trajín de las personas, trotamos hasta llegar a una enorme mansión apartada del bullicio.
—Sra., disculpe, esto e