170. ¡¿YA EMBARAZASTE A MI INOCENTE NIETA?!
NARRADORA
Sombras de alas pasaron por encima del castillo destruido.
Cuando Aidan dejó de “alimentar” el hechizo, se quebró como una construcción de naipes.
Bajó preocupado de que la poca servidumbre estuviese muerta; se temía que hubiesen sido sepultados bajo el hielo.
Pero no encontraron restos de ningún cuerpo.
—Parece que al menos la tal Lisa tuvo la decencia de despedirlos antes de que sacaran a Isabella —Nyx le dijo, exhalando humo blanco por la boca.
Las ventiscas azotaban el paso entre