154. INOCENCIA Y SEDUCCIÓN
NARRADORA
Con un resoplido, Aidan dejó salir humo blanco de la boca.
Fue increíble cuando Nyx y él probaron a unir sin reservas sus almas mágicas.
Esa energía poderosa entró sanando sus heridas y dándole tanta fuerza que se sintió invencible.
Su corazón ya estaba libre de ataduras y al fin había dejado caer las barreras frente a su Selenia.
—Yo lo llevo todo, no te ensucies con esa escoria —Aidan le dijo al verla recoger uno de los brazos de ese maldito de Edmund.
Rodeados de un témpano de hiel