123. HARÉ TODO POR TU FELICIDAD
VALERIA
Salí acompañada de Aldric, su mano en mi cintura, pegándome a su costado protectoramente.
Afuera se escuchaban voces, no sabía de quienes, parecían provenir del patio.
Miré al alto puntal del techo, aunque esta fuese la mejor casa del pueblo, igual se veía oscura y la atmósfera era opresiva, el papel tapiz verde de rayas en las paredes, daba un poco de mareo y claustrofobia.
Al doblar una esquina llegamos a otro pasillo con puertas de habitaciones a un lado, Quinn estaba de pie delante d