112. SUEÑOS PROHIBIDOS
NYX
“Me he perdido, no puede ser que quedara tan lejos… ¿Isabella me dio bien las indicaciones?”
Hablaba conmigo misma… o sea, en medio del bosque profundo y, por mucho que volaba a todos lados… ni un asentamiento de gallinas encontré, menos de hombres lobo.
—Uf, aún no estoy al cien —murmuré cuando mis botines tocaron la hierba y me masajeé un poco los músculos de los hombros y el cuello.
Las alas desaparecieron con un toque de magia.
—Creo que descansaré aquí —miré a mi alrededor; era un pequ