110. ¡YO SOY UNA SELENIA!
NYX
Aidan se quedó en silencio, me miraba intensamente, queriéndome devorar, destrozar, arrinconar, revolcar… no sé, no entendía para nada a este hombre y todas sus facetas.
—Bien, pequeña bruja —de repente esa voz lobuna susurró en mi oído cuando el macho de invierno se inclinó a hablarme.
—. Pero, aunque llores, no voy a tenerte nada de compasión. Es hora de que aprendas quién manda aquí.
Incluso tuvo el descaro de amenazarme.
Bufé al verlo alejarse, quitándose la túnica negra que llevaba, l