080. ATAQUE EN EL BOSQUE
EL REY VAMPIRO
La sangre salpica al suelo y se escuchan los sonidos sofocados intentando hablar, sus ojos me miran llenos de incredulidad.
— Para ser mi General hay que tener unos cojones que tú no tienes, no necesito a ninguna sabandija cobarde y escurridiza a mi lado, muere feliz de haberme servido – lo miro con desprecio y continuo mi camino para ver a esa maldit4 bruja profética.
Me dijo que había una mujer que podía leer los altares, pero jamás me advirtió que era la hija de Gabrielle, la