034. LA PROMESA
VALERIA
Lo sentí congelarse, su boca rozando mi mejilla y pensé que se iba a retirar molesto por mi rechazo, hecho un ogro como de costumbre, pero nunca he podido terminar de descifrar al Rey, sigue siendo un enigma para mí.
Un suave beso cayó sobre mi mejilla llena de cicatrices, estremeciendo mi sensible piel y se sintió más íntimo que besarnos en la boca.
Mi pecho comenzó a revolotear nervioso. Resopló un poco y luego al fin me liberó.
Enseguida la frialdad invadió mi cuerpo al no ten