033. MALENTENDIDOS
VALERIA
Las miradas despectivas no se demoraron en llegar cuando se levantaron entusiasmadas esperando al Rey y solo vieron a su fea doncella.
— ¿Dónde está su majestad? – me preguntó una observando a la puerta que ya se había cerrado.
— El Rey no puede venir personalmente, yo las escogeré – no sé ni como pude pronunciar esas palabras con mi boca cuando me estaba ahogando en miles de pensamientos negativos.
— ¿En serio? Que mal, ¿qué gusto puede tener ella?
— Tal vez escoge a las más feas s