032. LA SELECCIÓN
VALERIA
Al final me liberó de la presión de su poder y pude al fin respirar.
El guardián Quinn también se levantó limpiándose la sangre de su mejilla magullada a pesar de su rápida sanación.
Así de salvaje fue ese puñetazo.
— Dime, ¿qué descubriste? – le preguntó, los tres parados frente al Altar de la Diosa.
Quinn le dijo todo lo que descifró.
En realidad, había muchos errores, pero no vi que tuviesen importancia así que no lo rectifiqué.
— Es claro que habla del descenso de la Diosa Luna a l