016. CAYENDO EN LA TENTACIÓN
VALERIA
— ¡Su ma…!
— ¡Ni se te ocurra! – Aldric le ladró enojado y los labios del hombre se cerraron como si tuviesen pegamento.
He descubierto que le gusta pasar desapercibido y no decir su título por todos lados.
El recién llegado se quedó congelado en el medio de la instancia y los comensales de las mesas no se atrevían a mirarnos de manera directa, pero era obvio las orejas paradas para enterarse del chisme.
— Valeria sube a la habitación —su voz grave me ordenó y asentí, viéndolo marcharse