015. LLEGANDO A LA MANADA
VALERIA
El carruaje del Rey era espacioso y cómodo, forrado de un suave terciopelo en rojo y negro.
Habíamos partido del castillo desde la mañana, por las intrincadas carreteras, hacia esa manada distante.
En cuanto salimos de la oscura neblina que rodeaba el bosque, me tensé un poco mirando nerviosa a través de la ventana.
Es absurdo pensar que aún estarían cazándome fuera de la manada Golden Moon, quizás ni se imaginan que continúo con vida.
Su majestad estaba sentado frente a mí, leyendo uno