VICTORIA
Me paro frente al espejo observando mi atuendo. Frunzo un poco los labios con el vestido.
Es blanco con dorado. El corsé tiene pedrería dorada bordada, que se va dispersando a lo largo del torso hasta llegar a la falda suelta totalmente blanca.
—Parezco novia con esto.
—Victoria, no sabes de elegancia, te ves impresionante con ese vestido.
—Lo dices después de que habías dicho lo horrible que era Santi.
—Anoche me dieron unas cuantas lecciones de gustos de mujeres.