VICTORIA
Me siento en la pequeña cocina de la casa de Santi, logró comprarla para por fin formalizar algo con su novia.
Lo reconozco, primero no pensé que esto fuera posible y segundo jamás pensé que ella lo amarrara hasta este punto.
Aunque ni yo misma pensé que me fuera a enamorar y aquí estoy, recordando las estupideces que me llevaron a llevar una marca horrible en mi cuello que no se va y a tratar de olvidar a un hombre que se impregnó a mí con su forma tosca de ser.
—Oye, Ben