VICTORIA
Abro los ojos mirando los rayos de sol que entran por la ventana. Mi cuerpo se siente maravillosamente bien, menos mi cuello.
Ese salvaje lo marcó dos veces más anoche, no sé cuál es la necesidad de clavarme los colmillos a cada rato.
Levanto la sabana de mi cuerpo para observar todas las marcas en mi cuerpo. Si solo por probarme andaba así de intenso, no me quiero imaginar cuando quiera realmente meterse entre mis piernas.
Doy un suspiro y me levanto yendo al baño. Frunzo el ceño a