LUCIEN
Miraba con mucho amor al pequeño que ahora sostenía. Su piel rosadita, sus ojitos aún cerrados, esas pequeñas manitas.
Bajé mi cabeza y besé su pequeña frentecita. Con Ben no tuve la oportunidad de disfrutar este momento, aunque realmente me hubiese gustado.
Cristal se acercó y yo no me opuse a entregarle a mi cachorro.
Ella lo tomó con cuidado y me dijo que siguiera adelante.
Me acerqué a Gael que ya se estaba removiendo, lo ayudé con cuidado a retirarse de la protección de su madr