LUCIEN
—Debemos irnos, ella no está muy lejos.
Comencé a seguir a Cristal, los demás venían detrás pendiente de cualquier cosa.
Solo observamos montones de cenizas que pertenecían a esas cosas.
Ni Errick ni yo podíamos percibir el olor de nuestra compañera o de nuestros cachorros, eso nos estaba inquietando.
Caminamos y caminamos y yo ya estaba perdiendo la poca paciencia que tenía.
Observé al frente una montaña de tierra no más alta que nosotros.
La simetría era perfecta, redonda, cubi