Aria Blackwood...
El aire de la mañana estaba cargado de expectación.
Para cuando llegué al gran salón, ya estaba desbordado de actividad.
Largas mesas se extendían de un extremo al otro, llenas de pan, carnes asadas y jarras humeantes de vino. Guerreros de cada manada ocupaban los bancos, risas y gruñidos mezclándose en el espacio cavernoso.
Pero la mesa central… ahí era donde estaba la verdadera atención.
Damien, nuestro Alfa, descansaba con una calma forzada, flanqueado por Serena—cubierta c