Aria Blackwood...
A la mañana siguiente, los terrenos de la manada eran un caos. Carruajes llegaban uno tras otro, las ruedas crujiendo sobre la grava, cada uno con el emblema de una manada diferente.
Los caballos resoplaban, los guerreros desmontaban, y dondequiera que mirara, rostros nuevos llenaban el aire de tensión.
La Cacería Anual no era solo un deporte sangriento.
Era tradición.
Una tradición cruel.
Y tradición significaba invitados. Manadas de toda la región venían a observar, competi