Fabiano
La noche ya había caído. Mientras me acomodo la corbata azul oscuro que hace combinación con mi traje de tres piezas de color gris, no puedo sacarme de la cabeza el rostro de la mujer que conseguí en Seattle, no tuve tiempo de hablar con Leonor y preguntarle, ya que estaba en la sala de juegos con mis invitados, además no estuvo en el almuerzo y solo me respondió el mensaje con un: “Ella está bien, señor” Sin embargo, eso no me mantiene tranquilo, así que he decidido ir a la otra casa p