El viaje de regreso a Piedrasangre comenzó al amanecer.
Una enorme procesión se extendía a lo largo del camino que salía de Silverwood.
Guerreros licántropos cabalgaban al frente y en la retaguardia.
Representantes de la manada los acompañaban durante parte del viaje.
Mensajeros viajaban junto a la caravana llevando noticias de las recientes alianzas.
Era una vista como ninguna que ambos reinos hubieran presenciado antes.
No una escolta militar.
No una misión diplomática.
Un regreso real.
En el